¿Cómo diseñar un estudio fotográfico? ¿Cuáles son los accesorios imprescindibles? Tanto si se dispone de un espacio amplio como de una superficie reducida, estos son los elementos imprescindibles para acondicionar tu estudio fotográfico.

Una sencilla caja de luz octogonal, montada sobre un flash de estudio, ilumina a la modelo.
Un reflector situado debajo del rostro suaviza las sombras. El halo sobre el fondo gris se crea en posproducción. Hasselblad X1D, 90 mm, 1/500 s a f/11, 200 ISO.
Cuando las condiciones de iluminación y el entorno exterior no son los adecuados, los fotógrafos recurren a espacios interiores. El estudio recrea las condiciones del exterior o se libera de ellas. Es el lugar emblemático del retrato, la naturaleza muerta, la moda o el desnudo. De un estudio a otro, en función de los métodos de trabajo de los fotógrafos, el equipamiento puede ser mínimo o abundante. Repasemos lo esencial.
Luz natural
La luz es el elemento fundamental. El estudio del fotógrafo es una versión moderna de los talleres de los pintores del siglo XIX. Los primeros estudios fotográficos trabajaban con luz natural. Bajo esta iluminación, surgieron retratos y bodegones extraordinarios con medios sencillos: un fondo, reflectores, un taburete para el modelo y un trípode para la cámara.
Este entorno clásico satisfacía a fotógrafos como Irving Penn, para quien «la luz que entra en un estudio desde el cielo del norte tiene una suavidad y una constancia que la sitúan por encima de cualquier otra iluminación. Las luces eléctricas son una comodidad, pero se utilizan, creo, en detrimento de esa sencilla claridad tridimensional».

Los primeros estudios fotográficos funcionaban con luz natural, como el del Atelier Malicot, en Sablé-sur-Sarthe, construido en 1898. Se trata de uno de los pocos estudios de finales del cambio de siglo, dotado de una claraboya, que aún se conserva.
La luz continua
La electricidad ha hecho posible la iluminación artificial, primero con luz continua a principios del siglo XX y, posteriormente, con luz de flash a partir de la década de 1950. La luz artificial resulta muy práctica para liberarnos de los caprichos del tiempo o para crear efectos de iluminación teatrales. En lo que respecta a la luz continua, los LED llevan una década revolucionando la iluminación artificial.
Ya sea en paneles o en focos, ofrecen una calidad de luz excelente, con una temperatura de color a menudo variable, entre la luz diurna (5500 K) y la de las bombillas de tungsteno (3200 K). De este modo, resulta más fácil optar por un tono cálido o frío para las tomas en color. Generan mucho menos calor que las bombillas o los tubos de tungsteno utilizados durante más de un siglo.

Los LED se han impuesto en los estudios, tanto para vídeo como para fotografía.
A diferencia del flash, la iluminación se aprecia al instante.

Un pequeño panel LED de 10 x 15 cm basta para iluminar este libro antiguo con una luz rasante, que revela la estructura del papel.
El flash
El flash tiene una ventaja fundamental: congelar los movimientos gracias a destellos muy breves, que se pueden sincronizar con velocidades de obturación muy cortas. Su temperatura de color simula la luz del día (5500 K).
Las principales marcas de flashes de estudio (Elinchrom, Hensel, Godox, Profoto, Westcott, etc.) ofrecen modelos de entre 200 y 500 Ws que se adaptan a las situaciones más habituales: retratos de una o dos personas, bodegones, etc.
La sensibilidad de las cámaras digitales recientes permite subir fácilmente entre 400 y 800 ISO con un ruido muy controlado. Con flashes de potencia media, se puede mantener así una apertura del diafragma de los objetivos entre f/5,6 y f/8. En un estudio grande, son preferibles los modelos de entre 1000 y 2000 Ws.


Flash compacto y disparador a distancia
Los flashes compactos resultan muy prácticos tanto en el estudio como fuera de él, gracias a su reducido tamaño y a su peso razonable. Su potencia puede alcanzar los 1000 Ws, lo que permite hacer frente a la mayoría de las situaciones de disparo en las que son fundamentales las velocidades de sincronización elevadas.
Tradicionalmente, los flashes de estudio se disparan mediante un cable de sincronización que los conecta a la cámara. Con el riesgo de tropezarse con dicho cable. Un disparador a distancia, que utiliza ondas de radio, facilita el movimiento del fotógrafo por el estudio.
¿Cuántas fuentes de luz?
No hace falta multiplicar las fuentes de luz para conseguir una iluminación digna de un profesional. Muchos de ellos se conforman con una gran caja de luz y unos reflectores para sus retratos. Al fin y al cabo, solo hay un sol cuyos rayos a veces se difuminan entre las nubes y otras se reflejan en todo tipo de superficies.
Es bastante sensato inspirarse en ello, tanto por razones estéticas como por el bolsillo.
En cambio, para conseguir efectos teatrales, son necesarias varias fuentes de luz.

Para las puestas en escena complejas, se necesitan varias fuentes de luz. En este caso, se utilizan tres flashes. El primero, equipado con una caja de luz, ilumina toda la escena; el segundo, situado al fondo, crea un efecto de contraluz; y el tercero, genera un halo luminoso en el fondo. El grupo Dyslexic Swing And The Silent Brocoli.
El fondo
En el siglo XIX, los fondos pintados eran el accesorio emblemático de los primeros estudios fotográficos.
Desde entonces, los rollos de papel de color liso los han sustituido, pero las técnicas modernas de impresión sobre tela ofrecen alternativas muy variadas.
Bastan dos trípodes y una barra para desenrollar un rollo o tensar un lienzo a una altura comprendida entre 2 m y 2,5 m. Los estudios suelen tener techos de al menos 3 m de altura. En ese caso, se fija a la pared un sistema de desenrollado de fondos.

Instalar un fondo solo lleva unos minutos. Dos trípodes y una barra horizontal sostienen el fondo, ya sea de papel o de tela.
Los reflectores
Tanto en la iluminación artificial como en la natural, un reflector difumina las sombras o las ojeras. Bastará con simples telas blancas, paneles de poliestireno o cartón pluma. Los reflectores con la cara plateada son más reflectantes. Cuando se montan en un trípode, evitan tener que recurrir a ayudantes.

Un reflector puede ser un panel de poliestireno o cualquier superficie recubierta de pintura blanca o de un material plateado o dorado. Para desplazamientos, los reflectores plegables resultan muy prácticos y se pueden colocar sobre trípodes.
El trípode
Con luz natural, resulta útil tanto para ajustar el encuadre como para evitar que la imagen salga movida en las exposiciones prolongadas. Prueba a hacer un retrato con una exposición de medio segundo o un cuarto de segundo.
Bajo la luz de los flashes, permite sobre todo prestar atención al encuadre. Un soporte de fijación en forma de L en la rótula facilita el manejo de la cámara para los encuadres verticales.

En el estudio, los trípodes suelen ser modelos de columna, diseñados para soportar cámaras pesadas, como las de gran formato. Un trípode ligero pensado para reportajes también sirve, siempre que no se le dé un golpe.
El taburete
En las sesiones de retrato, es muy habitual que el modelo esté sentado. Algunos estudios cuentan con grandes cubos de madera, de diferentes tamaños, similares a los pedestales de las esculturas expuestas en galerías o museos.
Permiten sentarse a diferentes alturas. Un taburete de bar o de taller servirá igualmente.

Un taburete alto, como este modelo vintage, ofrece una mejor postura al sentarse que un modelo convencional. Hay modelos con asiento regulable en altura para adaptarse a diferentes complexiones.
Las cajas de luz
Hubo una época en la que los paraguas eran muy habituales en los estudios, hasta bien entrados los años 80.
De hecho, se pueden ver en la famosa película «Blow-Up», de Antonioni (1966). Las cajas de luz ofrecen una luz difusa y un mejor control del ángulo de iluminación que los paraguas.
Las hay cuadradas, rectangulares y octogonales. Para un primer equipo, una caja de entre 60 y 80 cm de lado (o de entre 80 y 90 cm de diagonal) es una buena base para el retrato.

La iluminación directa de los modelos tipo linterna, ya sean LED o flashes, puede difundirse mediante diferentes tipos de accesorios que se acoplan a la fuente de luz. Los más habituales son las cajas de luz y los paraguas.
Focalizar la luz
La dramaturgia de la iluminación se consigue con luces direccionales. En la iluminación continua, se suele emplear la lente de Fresnel para focalizar los rayos de luz con un ángulo variable, acercando o alejando la lente de la fuente de luz. Los cortaflujos, que se asemejan a unas contraventanas, también contribuyen al control del campo luminoso.

Las lentes de Fresnel concentran la luz. Muy utilizadas en las salas de espectáculos desde principios del siglo XX, fueron adoptadas por los estudios para el cine y la fotografía. Las linternas LED son compatibles con este sistema óptico, al igual que los flashes.
El exposímetro independiente
¿Sigue siendo útil este instrumento de medición en la era digital? Y es que hoy en día se puede comprobar al instante el resultado de una toma en la pantalla trasera de la cámara. El exposímetro independiente nos enseña a evaluar la intensidad de una fuente de luz, tanto con flash como con luz continua.
En luz incidente, permite controlar la uniformidad de la iluminación sobre un fondo de estudio o comparar las diferencias de iluminación entre la ubicación de un modelo y la del fondo.

Los exposímetros independientes siguen siendo herramientas imprescindibles cuando se desea realizar una medición precisa de la luz. Algunos modelos permiten medir la duración del destello de un flash, lo que resulta útil cuando se quiere congelar un movimiento durante una toma.
Descubra los cursos de fotografía profesional de Spéos
Spéos ofrece cursos de fotografía profesional de 1 año y 2 años, así como cursos cortos de (2 meses y 5 meses), y prácticas y talleres fotográficos para aprender fotografía, formarse, perfeccionarse y especializarse.
Las formaciones largas para convertirse en fotógrafo profesional permiten dominar no solo toda la técnica y el vocabulario fotográfico (desenfoques, hiperfocal, profundidad de campo, contraluz, focal, disparador, enfoque automático, gran angular, regla de los tercios, etc.), sino también todas las etapas de la toma y el tratamiento de imágenes.
Visitar la escuela permite descubrir las instalaciones, los estudios y los equipos. Además de las jornadas de puertas abiertas, Spéos ofrece durante todo el año visitas con cita previa para descubrir la escuela acompañado por un miembro del equipo.
Texto e imágenes: Philippe Bachelier, profesor de Técnicas de impresión en Spéos