Cómo fotografiar la primavera y sus colores

Tras los largos meses de invierno, por fin llega la primavera. Flores, plantas y árboles reflejan multitud de colores. Un regalo del cielo para los aficionados a la fotografía que tienen abundancia de motivos que fotografiar. Aquí tienes algunos consejos para aprovechar la primavera a la hora de hacer fotos.

Captar el momento justo

En primavera, la naturaleza está en plena floración, por lo que es el momento perfecto para salir al exterior y hacer fotos. Un bosque, un prado verde, un campo bajo un cielo azul: numerosos temas que permiten a los fotógrafos expresar su sentido artístico. No obstante, también hay que tener en cuenta una serie de limitaciones y retos fotográficos.

La principal dificultad para el recién llegado a la fotografía reside en el control de la luz natural. A diferencia de las sesiones fotográficas en estudio, los fotógrafos de exteriores tienen menos control sobre el entorno. De hecho, las condiciones meteorológicas, la luminosidad y la forma en que la luz incide sobre el sujeto influirán enormemente en el resultado de la foto. Por lo tanto, el momento del rodaje es uno de los factores clave a tener en cuenta.

Para obtener los mejores resultados, lo ideal es fotografiar a primera y última hora del día. Esto se conoce comúnmente como las «horas doradas». Durante estas horas, la posición del sol es baja en el cielo, lo que crea sombras y da naturalmente textura y relieve a los sujetos. Además, al fotografiar a personas, una fuente de luz suave y cálida siempre es más beneficiosa para el tono de la piel.

© Linda Harrison – «Abejas en la ciudad»

Aprovechar la temporada de floración

La primavera es una época mágica del año, los distintos tonos de verde que reflejan las hojas y los árboles son más vivos, los nuevos capullos de las flores empiezan a aparecer por todas partes. Es la oportunidad de acercar la cámara al sujeto para captar la naturaleza en todo su esplendor. Para ello, no necesitas ningún objetivo macro, ni un trípode ni ningún equipo de cámara especial, sino más bien un buen conocimiento de la composición y los ajustes de la cámara.

El color es una poderosa herramienta de composición en fotografía. Crear un contraste entre el verde de las hojas y los colores brillantes de una flor puede dar lugar a renderizados muy atractivos visualmente. Para conseguirlo, tienes que acercarte lo máximo posible al sujeto. Así se eliminan todos los elementos no deseados de la composición y se pone en primer plano lo esencial: los colores.

El reto con el que se encuentra a menudo el recién llegado a la fotografía es que ya no puede enfocar. Efectivamente, en cuanto al ojo humano, cuando acercas demasiado el objetivo, ve las cosas borrosas, porque al acercarse, se reduce la profundidad de campo.

En este caso, para aumentar la nitidez sin afectar a la distancia, el único parámetro que podemos modificar es la apertura. Al reducir el tamaño del diafragma, aumenta la zona de nitidez. Un diafragma entre f11 y f16 es el más adecuado para este tipo de fotografía y permite obtener imágenes nítidas incluso con una profundidad de campo muy corta.

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